Estabilizar el estado de ánimo sin anular el temperamento de base
El Profesor Hagop Akiskal viene desde hace muchos años estudiando la relación entre el temperamento y los estados afectivos en el Trastorno Bipolar.
Los temperamentos no son algo nuevo, ya vienen definidos desde la antigüedad como la Teoria de los Humores, de la bilis, de su falta o exceso la que provocaba la locura, teoría que fue abandonada hasta que la neuroanatomía fue aportando ciertas evidencias clínicas.
El temperamento viene a ser la parte de la personalidad heredada genéticamente, mientras que el carácter, la otra parte de la personalidad que se adquiere a través de la maduración, la experiencia y el aprendizaje, temperamento más carácter constituyen la personalidad.
La relación entre el temperamento y el Transtorno Bipolar es compleja, parece ser, que en el nivel más bajo del Espectro Bipolar nos encontraríamos con las formas más sutiles y suaves de temperamentos que predisponen al Trastorno Bipolar, fundamentalmente, el temperamento Ciclotímico. Otros serían el hipertímico, el irritable, pero fundamentalmente el primero. Tenemos por lo tanto una predisposición, el temperamento, sobre él surge la enfermedad, el Transtorno Bipolar, según el temperamento de base así será el color de la enfermedad.
A la hora de estabilizar el ánimo es importante tener en cuenta el temperamento, no se trata de estabilizar por completo el ánimo sino de alcanzar un nivel de funcionamiento adecuado, preservando el temperamento del paciente, es decir, la creatividad del enfermo bipolar no tiene que ser mermada por el tratamiento porque ella forma parte de su temperamento, no de su enfermedad.
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